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SÍNDROME INTESTINO IRRITABLE

Síndrome de intestino irritable

Se habla mucho del síndrome de intestino irritable (SII), pero ¿sabes realmente lo que es y qué sintomatología presenta?. En este artículo resolvemos algunas dudas.

INTESTINO IRRITABLE

En la práctica clínica, un gran número de pacientes presenta molestias abdominales y alteraciones del hábito deposicional, sin que se pueda encontrar una causa que los justifique. 

Definición

El síndrome de intestino irritable es un trastorno funcional digestivo. Se caracteriza por la alteración del hábito deposicional y la presencia de dolor abdominal, en ausencia de alteraciones orgánicas detectables. Todos estos síntomas también se pueden presentar en otras enfermedades digestivas.

La alteración del hábito deposicional es la característica clínica más constante y es más frecuente el estreñimiento, alternando con diarrea. El dolor abdominal es de intensidad y localización variable, con frecuencia aumenta con la ingesta de alimentos o el estrés y se alivia con la eliminación de gases y con la defecación.

El SII es un importante problema social, sanitario y económico. Esto es debido no sólo a su gran frecuencia, sino también a que su manejo por parte de los profesionales no es siempre el más adecuado. Algunos médicos prestan poco interés a este síndrome, piden pruebas que son innecesarias y prescriben tratamientos inadecuados.

Síntomas

Con frecuencia aparecen los siguientes síntomas asociados:

  • Distensión abdominal
  • Eructos
  • Flatulencia
  • Moco fecal aumentado
  • Pirosis
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Dispepsia funcional
  • Molestias urinarias y ginecológicas (dispareunia, dismenorrea)
  • Disfunción sexual
  • Cefalea
  • Lumbalgia
  • Cuadros de fibromialgia
  • Ataques de pánico
  • Agorafobia
  • Alteraciones del sueño 
  • Depresión

En los últimos años se ha postulado la hipótesis de que alteraciones en la microbiota intestinal y niveles muy leves de inflamación del intestino (evidenciables a nivel microscópico solamente) pueden desempeñar un papel relevante en el desarrollo del SII.

Diagnóstico

Los pacientes con SII se caracterizan por presentar de forma crónica o recurrente molestias abdominales asociadas a una alteración del hábito deposicional, bien sea estreñimiento, diarrea o alternancia. También son frecuentes otros síntomas asociados de origen extraintestinal.

El diagnóstico se basa en una minuciosa historia clínica, teniendo que descartar otras enfermedades digestivas que puedan provocar síntomas similares. Entre ellas se encuentran la enfermedad celíaca, la colitis microscópica o la enfermedad inflamatoria intestinal, cuando predomina la diarrea. La malabsorción de ciertos azucares, tales como la lactosa, la fructosa o el sorbitol, también pueden producir diarrea y/o hinchazón abdominal.

Para su diagnóstico se utilizan los criterios de Roma:

criterios roma
Fuente: Rozman C, Cardellach F. Enfermedades del aparato digestivo.

 En caso de estreñimiento habrá que considerar la posibilidad de realizar una evaluación de la función anorrectal y revisar cuidadosamente los fármacos que toma el paciente. En caso de diarrea hay que considerar los siguientes pasos:

  • Descartar intolerancia a la lactosa, sobre todo si existe distensión abdominal asociada.
  • Análisis de heces (para determinar presencia de sangre, huevos o parásitos).
  • Biopsia intestinal.
  • Descartar abuso de laxantes.

Tratamiento

El tratamiento del SII puede variar dependiendo de diversos factores:

  • La frecuencia e intensidad de los síntomas.
  • La preocupación que suscitan en el enfermo.
  • La repercusión sobre la calidad de vida.
  • El tipo de síntoma predominante.
  • La asociación con otros trastornos digestivos o extradigestivos.
  • La posible existencia de trastornos psicológicos concomitantes.

Relación médico-paciente

Algunos estudios han comprobado que establecer una adecuada relación terapéutica con el paciente se asocia con una disminución del número de visitas, una mayor satisfacción de este paciente e incluso una reducción de su sintomatología.

Estilo de vida

En cuanto a los cambios de estilo de vida, la realización de ejercicio físico, llevar una dieta equilibrada y dedicar un tiempo suficiente y adecuado para la evacuación, podrían mejorar la calidad de vida de determinados pacientes. Además, algunos pacientes pueden atribuir sus síntomas a factores dietéticos, por lo que suelen pedir recomendaciones.

La recomendación generalizada de realizar una dieta rica en fibra en pacientes con SII es más que discutible; tan sólo la fibra soluble ha demostrado una discreta eficacia en mejorar los síntomas, dado que los efectos adversos como la distensión o el dolor suelen limitar su uso.

Respecto a la malabsorción de carbohidratos como la lactosa, la fructosa o el sorbitol, parece que son más frecuentes en los pacientes con SII. Cuando se establece el diagnóstico, el tratamiento con dieta de exclusión del sustrato en particular mejora parte de la sintomatología. 

La dieta baja en Fodmap’s ha demostrado una mejora de la sintomatología digestiva en algunos pacientes. Esta dieta tiene que ser prescrita y controlada por un dietista-nutricionista especializado en patología digestiva.

Tratamiento farmacológico

Los pacientes con SII y diarrea pueden beneficiarse del empleo de antidiarreicos como la loperamida o el difenoxilato. Los agentes con propiedades relajantes del músculo liso (llamados antiespasmódicos, como el trimebutino) se utilizan en el SII con la intención de obtener alivio del dolor espasmódico. Los estudios y la experiencia clínica han comprobado
su eficacia en el tratamiento del dolor y en la mejoría global.

Para tratar el SII con estreñimiento, el primer paso suele ser la administración de fibra, que en general lo mejora, aunque puede empeorar el dolor y la distensión abdominal. El efecto beneficioso sólo es evidente con la fibra soluble y no con la insoluble. 

En muchos casos la utilización de psicofármacos puede aportar beneficios.

La hipótesis de que las alteraciones en la microbiota intestinal puedan desempeñar un papel relevante en algunos pacientes con SII, ha conducido al desarrollo de nuevas estrategias en el manejo de estos enfermos, tales como el uso de probióticos (microorganismos vivos no patógenos), prebióticos (sustancias no absorbibles que actúan como alimento para ciertas bacterias en particular) y simbióticos (mezclas de prebióticos y probióticos). Se ha comprobado que algunos microorganismos de la familia de los lactobacilos y de las bifidobacterias pueden proporcionar alivio de algunos síntomas del SII, tales como la hinchazón, la flatulencia y el estreñimiento. 


En resumen, ante la sospecha de padecer síndrome de intestino irritable acude a un digestivo. Recuerda que antes de realizar un diagnóstico definitivo hay que realizar diferentes pruebas. Una vez diagnosticado el síndrome de intestino irritable, tu dietista-nutricionista puede ayudarte a controlar los diferentes síntomas asociados.

En la web de la Asociación Española de Gastroenterología (AEG) puedes encontrar más información.

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Fuentes:

Rozman C, Cardellach F. Enfermedades del aparato digestivo.

Asociación Española de Gastroenterología (AEG).

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Soy Alicia Molina,, dietista-nutricionista, doctora en biomedicina y especialista en nutrición para pacientes bariátricos.
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